Durante los meses de verano, las cubiertas y terrazas están sometidas a una de las condiciones más exigentes del año: muchas horas de exposición directa al sol, altas temperaturas y grandes variaciones térmicas entre el día y la noche.
En zonas como las Islas Baleares, donde las temperaturas estivales pueden superar con facilidad los 35 °C, esta exposición continuada puede acelerar el deterioro de algunos materiales y poner de manifiesto problemas que durante otros meses pasan desapercibidos.
Pero, ¿qué ocurre realmente sobre una cubierta cuando el sol aprieta?
El sol no solo calienta el ambiente
Una cubierta o terraza recibe radiación solar directamente durante buena parte del día. La superficie puede alcanzar temperaturas considerablemente superiores a la temperatura del aire, especialmente cuando se trata de materiales y acabados que absorben una gran cantidad de radiación.
Esto significa que una terraza puede estar sometida durante horas a temperaturas muy elevadas y, posteriormente, experimentar un descenso importante cuando llega la noche.
Estos cambios continuos provocan movimientos de dilatación y contracción en los materiales. Con el paso del tiempo, pueden contribuir a la aparición o agravamiento de:
- Fisuras y pequeñas grietas.
- Deterioro de juntas y encuentros.
- Desprendimientos o pérdida de adherencia.
- Ampollas o zonas deterioradas en antiguos sistemas de impermeabilización.
- Filtraciones de agua cuando la impermeabilización deja de funcionar correctamente.
Por eso, cuando aparecen humedades después de una tormenta de verano, muchas veces el problema no se ha originado ese mismo día. La lluvia simplemente ha puesto de manifiesto un punto débil que ya existía.
Una cubierta debe proteger frente a mucho más que la lluvia
Cuando pensamos en impermeabilización, normalmente pensamos en evitar que entre agua.
Y, por supuesto, esa es una de sus funciones principales.
Pero una cubierta está expuesta durante años a numerosos factores: radiación ultravioleta, cambios de temperatura, humedad, lluvia, tránsito, movimientos del soporte y envejecimiento natural de los materiales.
Por este motivo, elegir un sistema de impermeabilización adecuado y, sobre todo, realizar una correcta preparación del soporte y aplicación, resulta fundamental para conseguir una solución duradera.
¿Qué ventajas ofrece una impermeabilización continua?
Una de las características de la poliurea es que permite crear una membrana continua, sin las juntas propias de otros sistemas.
Esta continuidad permite tratar de forma conjunta grandes superficies y resolver puntos especialmente sensibles, como encuentros, cambios de plano, petos, sumideros o elementos constructivos que atraviesan la cubierta.
Además, los sistemas de poliurea pueden combinarse con diferentes capas de imprimación y acabados, seleccionados según las características y necesidades de cada proyecto.
No todas las cubiertas son iguales y, por eso, antes de decidir un sistema de impermeabilización es importante analizar el soporte, su estado, las pendientes, los desagües, el uso que tendrá la superficie y las condiciones a las que estará sometida.
El mantenimiento también cuenta
Una impermeabilización no debería revisarse únicamente cuando aparece una gotera.
Una inspección periódica permite detectar pequeños problemas antes de que se conviertan en reparaciones mayores.
Después del verano puede ser un buen momento para revisar:
- Estado general de la impermeabilización.
- Juntas y encuentros.
- Sumideros y sistemas de evacuación de agua.
- Fisuras o zonas deterioradas.
- Elementos instalados sobre la cubierta.
- Posibles acumulaciones de agua.
Una pequeña revisión puede ayudar a anticiparse a problemas que, con el tiempo, pueden afectar a la cubierta y al interior del edificio.
Una cubierta preparada para todo el año
El verano nos recuerda que una cubierta no solo tiene que soportar la lluvia.
Tiene que estar preparada para permanecer expuesta durante años al sol, al calor, a los cambios de temperatura y a las condiciones meteorológicas propias de cada zona.
Por eso, cuando se plantea una impermeabilización, no se trata simplemente de cubrir una superficie. Se trata de estudiar el conjunto y elegir un sistema adecuado para las características concretas de cada proyecto.
En RAGO analizamos cada superficie antes de plantear una solución de impermeabilización, buscando un sistema que responda a las necesidades reales de cada cubierta, terraza o edificio.
Porque una buena impermeabilización empieza mucho antes de aplicar el producto.

