Después de los meses de verano, cubiertas, terrazas y canalones han estado expuestos durante semanas al sol, al calor, al polvo y a las condiciones propias de esta época del año.
Con la llegada de septiembre y el cambio de estación, llega también un buen momento para hacer algo que muchas veces dejamos para cuando aparece el problema: revisar y mantener la cubierta antes de las lluvias.
Porque una filtración casi nunca aparece de la nada. Muchas veces es el resultado de un pequeño deterioro que, con el tiempo, acaba convirtiéndose en un problema mayor.
¿Por qué revisar la cubierta después del verano?
Durante el verano, las cubiertas soportan muchas horas de radiación solar y temperaturas elevadas. Esta exposición continuada puede acelerar el envejecimiento de determinados materiales y hacer más visibles pequeñas fisuras, deterioros o zonas donde la impermeabilización ha perdido sus propiedades.
Además, las tormentas de final de verano pueden poner a prueba los sistemas de evacuación de agua.
Por eso, antes de que lleguen los meses más lluviosos, conviene comprobar que todo está preparado.
Los canalones: pequeños, pero fundamentales
Los canalones y canaletas tienen una función sencilla pero esencial: recoger y conducir el agua de lluvia hacia los puntos de evacuación.
Cuando están llenos de hojas, polvo, tierra u otros residuos, el agua puede no circular correctamente.
Una obstrucción puede provocar acumulaciones de agua, desbordamientos y que esta termine llegando a zonas de la cubierta o de la fachada donde no debería.
Por eso, una limpieza periódica de los canalones forma parte de un buen mantenimiento de la cubierta.
Pero no basta con retirar la suciedad.
También es importante comprobar su estado y el de sus encuentros, ya que pequeñas fisuras, deterioros o problemas en las uniones pueden convertirse en puntos de entrada de agua.
¿Qué deberíamos revisar en septiembre?
Una revisión preventiva puede ayudarnos a detectar problemas antes de que las lluvias los hagan evidentes.
Algunos de los puntos que conviene comprobar son:
-
Estado general de la impermeabilización.
-
Canalones, canaletas y sumideros.
-
Acumulaciones de hojas, tierra o suciedad.
-
Juntas y encuentros entre diferentes elementos.
-
Grietas, fisuras o zonas deterioradas.
-
Puntos donde existen instalaciones, equipos o elementos que atraviesan la cubierta.
-
Zonas donde pueda quedar agua acumulada después de una lluvia.
No todas las cubiertas necesitan la misma intervención. En algunos casos será suficiente con una limpieza y mantenimiento. En otros, puede ser necesario reparar determinados puntos o plantear una nueva impermeabilización.
El agua siempre encuentra el punto débil
Una cubierta puede parecer estar en buen estado y, sin embargo, tener un pequeño punto por el que el agua termine entrando.
Los encuentros, esquinas, juntas, sumideros y pasos de instalaciones son especialmente importantes porque concentran diferentes materiales y movimientos.
Por eso, cuando se realiza una impermeabilización, no se trata únicamente de cubrir los metros cuadrados de una superficie.
Hay que prestar especial atención a todos aquellos puntos en los que el agua puede encontrar un camino.
Mantenimiento hoy para evitar problemas mañana
Esperar a que aparezca una gotera para revisar una cubierta suele significar que el problema ya está presente.
Una revisión periódica permite detectar pequeñas incidencias cuando todavía son más sencillas de solucionar y ayuda a prolongar la vida útil del sistema de impermeabilización.
Septiembre es un buen momento para hacerlo: el verano acaba y tenemos por delante una época en la que las lluvias pueden poner a prueba cubiertas, canalones y sistemas de evacuación.
En RAGO también cuidamos lo que no siempre se ve
En RAGO entendemos la impermeabilización como un trabajo que va más allá de aplicar un producto sobre una superficie.
Analizamos el estado de la cubierta, prestamos atención a los puntos más delicados y buscamos soluciones que se adapten a las características de cada proyecto.
Porque mantener una cubierta en buen estado también es una forma de proteger todo lo que hay debajo.
Hazlo bien, hazlo con RAGO.

